Veintiocho minutos de cinismo institucional en un tren del pasado

Pedro Leal en El Comercio

Me niego a ser cómplice con mi pasividad del montaje publicitario que tuvo lugar el 20 de septiembre de 2021 en las entrañas de la Cordillera Cantábrica, con motivo de una esperpéntica e insólita ‘inauguración’ de un convoy pintado de verde; uno más como los cientos que recorrieron a diario con los trabajadores las obras de la Variante de Pajares, sin prensa ni fotógrafos, desde que en 2009 se calaron los dos grandes túneles.

La comitiva la encabezaba una ministra que antes fue alcaldesa de Gavá, que habrá utilizado con frecuencia el AVE Madrid-Barcelona, que supongo que reivindica el AVE del Mediterráneo y que puede acercarse al Puerto de Barcelona fácilmente. Es decir, que tiene a su alcance enterarse en cualquier momento que todas las vías AVE que transcurren por el Baix Llobregat son de ancho europeo o UIC; no de ancho ibérico; y que por ellas circulan o van a circular trenes AVE a más de 250 km/h.


La ministra vino a Asturias acompañada de su Secretaria de Estado -anteriormente pluriempleada de ADIF y cerebro técnico de la prostitución del proyecto de Alta Velocidad reconvertido en un ‘churro’ ferroviario sin antecedentes en España- a proclamar cínicamente que ‘hoy se despeja el horizonte de la Variante’. El horizonte de la Variante se despejó el 5 de marzo de 2003 cuando un ministro asturiano presentó y se aprobó en el Consejo de Ministros de España la autorización para licitar las obras de los dos túneles de 25 km. de la Variante de Pajares; un proyecto que a lo largo de los diez años transcurridos contó seis veces con el voto en contra de los socialistas, representados por el compañero Presidente del Principado, quien pronunció otra frase inolvidable sin inmutarse: ‘por fin, sentimos que esto va en serio’. Y se subió al convoy como si nada hubiera sucedido desde que en 2004 se iniciaron unas obras que ni siquiera finalizaron pero que él quiere incorporar a su currículo como si fuera ‘el inaugurador’.


Los actores de la función cumplieron su cometido, gracias a sus habilidades para estas escenas. Era necesario tener un semblante de hormigón para decir que se inauguró algo que, en el mejor de los casos, no van a poder utilizar los viajeros hasta dentro de un año o más; o para decir que el ferrocarril de baja velocidad que circulará desde León hasta Asturias es un AVE como el del resto de España; o para callarse ante el agravio de que el nuevo trazado ferroviario y las nuevas vías no lleguen a Oviedo, a Avilés o a Gijón, y mueran en Pola de Lena.


Sabiendo como sabe todo el mundo que los Puertos de Barcelona, Tarragona, Valencia, Málaga o Bilbao y Pasajes tendrán vías de ancho europeo, había que tener un rostro de grafeno para presumir de que ‘no van a dejar aislados los puertos de El Musel y Avilés’ porque nos regalan a los asturianos ‘una solución innovadora’: seguir con las vías del siglo XIX.    

No voy a repetir aquí el cuadro de distancias y tiempos de los AVES que disfrutan los viajeros que van a Sevilla, Málaga, Zaragoza, Lérida, Barcelona, Gerona, Valencia, Alicante, Murcia, ... y muy pronto Vitoria, Bilbao o San Sebastián. ¿En que se parece este ferrocarril inaugurado en Pola de Lena al del resto de las capitales españolas?


Asturias, la Comunidad Autónoma con mayor avance de la despoblación, con menor población activa, con mayor impacto de la transición ecolojeta destructora de empleo y con mayor ritmo de divergencia con España y Europa, también se está consagrando como el gueto ferroviario de España. En estas condiciones, los 28 minutos de cinismo institucional representados en un tren del pasado entre La Robla y Pola de Lena me parecen una auténtica provocación que no nos merecemos los asturianos.