La lengua debe unir, no separar

Editorial El Mundo

Como toda reivindicación identitaria, la pretensión de convertir el bable en lengua cooficial en Asturias está traspasando todas las líneas racionales de la legítima defensa y fomento de la propia cultura.

Disfrazada bajo la fórmula de «oficialidad amable», como lo defiende-y defineel presidente autonómico, el socialista Adrián Barbón, es una ensoñación regionalista pretender elevar la misma categoría que el español una lengua que, como constata el miembro de número de la RAE Salvador Gutiérrez Ordóñez en el reportaje de Crónica que hoy publicamos, «no tiene léxico terminológico» como para poder escribir o traducir al asturiano documentos oficiales de derecho, ciencia, medicina...

 

Aunque pueda parecer obvio, es necesario recordar que la lengua debe servir para unir y acercar personas-auténticos dueños del idioma-, no para que las instituciones las utilicen como estandarte identitario frente a terceros. El español no es solo el idioma común de todos los españoles sino que es, sin duda, el legado cultural más importante que nuestro país ha brindado al mundo casi 500 millones de personas lo tienen como lengua materna.

 

Por eso, cuando las reivindicaciones territoriales comienzan a transitar el peligroso camino de la retórica nacionalista de enfrentamiento se pone en peligro el Estado de las autonomías tal y como queda fijado en la Constitución del 78. El bable cuya traducción es habla, tal y como denuncia el propio académico asturiano Gutiérrez Ordóñez, no tiene entidad para convertirse en oficial; pretender hacerlo a costa del español demuestra, además, cierto grado de infantilismo.

 

Apoyamos todas las iniciativas bienintencionadas que busquen dar a conocer la cultura de cada región, pero su defensa no debe convertirse en fanatismo y servir de excusa para la división entre españoles.

Hoy publicamos la historia de Bimenes, el pueblo asturiano que aprobó en el pleno del Ayuntamiento la cooficialidad del asturiano. El beligerante mensaje de su alcalde, que mantiene que atacar la cooficialidad es atacar el asturiano qué insensatos son estos discursos incendiarios, trasciende la anécdota de esta población para evidenciar los peligros del sectarismo, que convierte en enemigo al adversario y al discrepante con la única justificación de que piensa de forma diferente.

Es triste comprobar cómo algunos mandatarios, lejos de aprender la lección de lo que provoca el fanatismo nacionalista, siguen fomentando una división por puro cálculo electoral.