La invención de la tradición del asturiano

Francisco González de Lena en El Comercio

Para Rodríguez Vigil, Arango y Sanpedro, compañeros asturianos«Las tradiciones que parecen o reclaman ser antiguas son a menudo bastante recientes en su origen y, a veces, inventadas». Eric Hobsbawn

Sin duda hay diferencias en el habla de Asturias respecto del de mas allá de Payares, como las hay entre las distintas hablas del mas acá asturiano, diversas en gramática, lexico y entonación. Estas hablas fueron vía de transmisión del latín a la futura lengua española, en un recorrido de ida y vuelta, con el castellano de origen asturiano convertido en lengua de comunicación en Asturias. Por el aislamiento geográfico, la difusión del castellano no produjo la total desaparición del asturiano, y por los aislamientos internos entre valles se conservaron las variantes territoriales, central, oriental y occidental (mas el eonaviego, expresión inconfesa de que en Asturias se habla gallego).


La variante central lo es territorial y lingüísticamente, al concentrar el mayor numero de elementos del viejo astur leones. Así, la conservación de las latinas f o x, las metafonias del cierre en e de los plurales femeninos en a y de la o en u, la ruptura del diptongo con la diéresis, la palatización de la l inicial, la posposición del pronombre de complemento directo al verbo o la conversión del le, pronombre de complemento indirecto, en y. En las variantes occidental y oriental, estas especialidades se debilitan por la atracción del gallego y del castellano. Y a esto, añadir las variantes dialectales en el interior de cada zona, que llevan por ejemplo a que en Quiros, un valle contiguo al de Lena, se emplee la ts/ch vaqueira en vez de la ll lenense (desaparecida de la toponimia oficial, sustituida por la fonética quirosana ) En el lexico, las diferencias con el castellano son escasas y anteriores a la terminología desarrollada con los procesos de urbanización e industrialización. El lexico esta muy concentrado en términos rurales (xebe, saltaera, gaxapu, preseos, foz, garabatu, xata, ferrá, cuitu, canciella, fardela, gabitu, collá, caciplar, rabilar...), con alguna contribucion del dialecto minero (guaje).


La cuestión de la lengua fue polemica en el ámbito cientifico, con criticas a la normalización del entonces bable de Alarcos, Bueno o Neira. El trabajo sobre y pro el asturiano de la Academia de la Llingua supuso la invención moderna de una lengua tradicional, mediante la técnica Frankestein de tomar del asturiano central sus órganos mas arcaicos, recosiéndolos con los de otras variedades territoriales. El Neoasturiano normativizado produce un efecto similar a contemplar las expresiones incomprensibles y los andares agarrotados de La Criatura de Karloff. Y un ejemplo practico de lo que puede dar de sí una situación lingüística oficializada seria el de la TPA, cuando las preguntas en asturiano de les cuenques (muy frecuente entre sus excelentes profesionales ) se responden en otras modalidades territoriales o en un perfecto castellano con acento asturiano.


Así, llegamos al giro hacia la cooficialidad del PSOE, apoyado/impulsado por Podemos. La explicación de que Podemos apoye la cooficialidad estaría en sus teorizaciones nacionalistas de una España plurinacional, con lenguas e izquierdas plurales. El castellano sería expresión de ideología nacionalista española, expresión a su vez del dominio constituyente de los de arriba en el Estado Español de la Transicion (explicar estas ideas solo es posible utilizando su jerga). Y desde allí, aterrizaje en el sermón perpetuo sobre culpabilidades de la decadencia industrial, con gotas del licor de importación de las lenguas proscritas/victimas. En el PSOE, la explicación ha sido la oficialidad amable, que evoca a un antidisturbios que utiliza la porra solo para indicar por dónde se va a La Escalerona. Mas allá del oxímoron del amable oficial, las concreciones sobre educación o procedimientos administrativos se concretarán en concretas normas. El problema de esta inconcreción es que abre vacíos en el debate racional, ocupados por el asalto al subconsciente que Pardo identifica con el proceder populista, o Sloterdijk con la psicopolitica.


En este asunto encontramos todo el peor repertorio: polarización de posiciones, simplificación de argumentos, estetización de formas, sentimentalismo vaciador de racionalidad, alejamiento de lo material rumbo a esa metafísica en la que sobra plantear los por qué y para qué. Superemos esta situación aplicando el Método Hobsbawn, quien en sus ensayos sobre el nacionalismo dice: La lengua «ha dejado de ser simplemente lo que la gente habla y se ha convertido en un atributo de la nación», «esta lengua nacional no suele ser la base sino la consecuencia del nacionalismo», «al reivindicar la educación oficial en una lengua diferente de la ya establecida, cuando ello no aporta ninguna ventaja obvia a los educandos, lo que se esta pidiendo es un reconocimiento de poder o de estatus», «cualquier lengua que pase de lo puramente oral al ámbito de la lectura o la escritura, que se convierta en un medio de enseñanza escolar o de uso oficial, cambia de carácter. Es preciso normativizar la gramática, la ortografía, el vocabulario o quizás la pronunciación. Hay que ampliar su rango léxico para cubrir nuevas necesidades», «las lenguas puramente políticas se han creado específicamente como símbolos de aspiraciones nacionalistas o regionalistas».

¿Dónde situar la cooficialidad en esta relación entre lengua, cultura y política, en la relación de ellas con la identidad, y de esta con el nacionalismo? Un papel cultural de la lengua es reforzar vínculos de pertenencia a una comunidad, el papel político de la lengua es crear identidad nacionalista, en la que los lazos sociales sentimentales están mas cerca del folletin que del contrato. (Arias Maldonado) En la practica, la cooficialidad del asturiano singular, manteniendo la diversidad del uso social de los asturianos, crearía una lengua oficial en su sentido literal de lengua para actos oficiales o burocráticos, que no son ámbito de creación de cultura y en los que el léxico no procede precisamente de la cultura rural.

Existe lengua asturiana, en plural, como elemento cultural sobre el que pueden influir las políticas, reforzando el sentido de pertenencia social. Su construcción en singular solo cobra sentido como elemento identitario nacionalista. Por eso la cuestión inicial del debate sería la preferencia política por pertenencia o identidad. La primera suena mas socialdemócrata, precisamente cuando, como dice Mark Lilla, lo identitario esta diluyendo la izquierda.