Diez documentos ponen en duda que la Fundación Selgas pudiera vender el Goya

Jaime G. Mora en ABC

Cuadros como el ‘Aníbal vencedor’ de Goya o la ‘Inmaculada Concepción’ de El Greco se inscribieron en la dotación fundacional de la Fundación Selgas-Fagalde porque así lo dispuso en su testamento Manuela Fagalde, una de las dos hermanas que en 1991 constituyeron la entidad. La orden se desarrolló en las bases de los estatutos y en la posterior redacción de los mismos. Dichos lienzos se inscriben en la colección artística que erigieron Fortunato y Ezequiel Selgas en La Quinta de Cudillero, al menos, desde 1924, al contrario de lo que aducen los responsables en el inventario remitido al Principado de Asturias.

Hasta diez documentos consultados por ABC acreditan que las obras de Goya y El Greco debían pertenecer a la dotación fundacional de la entidad que preside Gregorio Peña Varona. Entre estos documentos se encuentran fichas del inventario realizado en 1993, un artículo publicado por Jesús Urrea en el Boletín del Museo del Prado, las referencias bibliográficas citadas en él, amén de la herencia de Manuela Fagalde, los estatutos y las cuentas de los últimos ejercicios, donde la venta se restó de la dotación fundacional.

La inclusión de estos cuadros en la colección artística de los Selgas es relevante, puesto que esta condición impide que se puedan vender sin
la autorización previa del Ministerio de Cultura.


Para justificar la venta del Goya a los Amigos del Prado y del Greco a un museo húngaro, operación que impidió el ministerio, la fundación declaró que ninguna de ellas estaban vinculadas a su dotación. A una llamada de ABC respondieron ayer que en 1991 el Goya y otras obras no estaban en Cudillero, sino en Madrid, y por tanto el Patronato no las incluyó en la dotación fundacional, aunque sí las llevó a Cudillero para su catalogación.


Las fichas de ambas obras en el inventario que la entidad realizó en 1993 vinculan ambos cuadros a la colección de Cudillero. En el caso del ‘Aníbal’, que ese mismo año fue atribuido a Goya por parte de Jesús Urrea tras descubrirlo en el palacete de El Pito, tal y como el ex director adjunto del Prado confirmó a ABC, la ficha del inventario de la Fundación Selgas-Fagalde indica lo siguiente: «Aparece mencionado en el inventario realizado por Juan de Selgas [1924], con idéntica localización a la que presenta en la actualidad [tocador de la Sala Luis XVI]. Existe asimismo un recibo con fecha 3 de mayo de 1890 en el que se deja constancia de que el cuadro fue adquirido por Ezequiel de Selgas a Pedro Bosch por 5.000 reales en Madrid».


El artículo que Urrea escribió en el boletín del Museo del Prado, cuando realizó la atribución de Goya, aporta dos fechas más que ubican el recorrido histórico de una obra que durante muchos años se pensó que había pintado Corrado Giaquinto. La primera fecha: 1931, año en que Antonio J. Onieva en su ‘Guía de Asturias’ alude a «varios cuadros representando ‘El triunfo de un héroe’» en el tocador de una alcoba. La segunda fecha que aporta Urrea es 1967, cuando se publicó un trabajo de José Manuel Paraja que sitúa en el tocador de la Sala Luis XVI el cuadro ‘Triunfo y apoteosis de un héroe’.


'Los museos de Asturias', de José Manuel Paraja, en 1967 - ABCComprado en Madrid

La Fundación Selgas, en la comunicación enviada al Ministerio de Cultura a la que ha accedido ABC, se limita a señalar que «el cuadro fue comprado por Ezequiel Selgas y Albuerne en Madrid destinándolo a su despacho personal». Y, en una redacción ambigua, añade: «Al tomar posesión de los bienes en Madrid, junto con otras obras (Niño de Guevara, ‘San Juanito’ y la ‘Virgen’ de Roelas) se encontraba el ‘Aníbal’, por aquel entonces denominado ‘Guerrero’ de autor anónimo italiano».


Sobre el cuadro de El Greco, el inventario de 1993 aporta que fue adquirido «hacia 1890 por Don Ezequiel Selgas y el suegro de Fortunato en Madrid. Aparece mencionado en el inventario realizado por Juan de Selgas el 1 de noviembre de 1924 con idéntica localización a la que ocupa en la actualidad [biblioteca]. En diciembre de 1936 fue robado en la calle Jorge Juan, número 7 de Madrid, domicilio de la familia Selgas en la capital. Fue llevado a México con los exiliados de la guerra, y desde allí pasó a Estados Unidos, donde fue localizado. Un pleito legal certificó la propiedad de la pieza, reintegrándose ‘La Ascensión’ a España y el 25 de junio de 1975 fue depositado en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, y posteriormente devuelto a la familia». La guía de Onieva de 1931 ubica la obra en la biblioteca de la Sala Luis XV.


Cuando las dos hermanas Fagalde recibieron el cuadro en Madrid, Manuela declaró en la edición del ABC del 25 de junio de 1975: «De momento, se va a exponer en el museo; después, si el señor Camón Aznar [historiador del arte que dirigió la fundación del Museo Lázaro Galdiano] cree que necesita restauración, se hará, para posteriormente ir a Asturias al museo particular que nuestra familia tiene allí y que todo el mundo pueda visitar».

Patrimonio heredado

Las cuentas de la Fundación Selgas correspondientes al año 2020 registran una pérdida de 7,2 millones en el valor contable de su colección artística, por la venta del cuadro de Goya, y esta sale inscrita en su relación de bienes de patrimonio histórico como ‘dotación fundacional’. Los cuadros de Eduardo Sanz y Eduardo Úrculo, comprados en 1994 y 1995, están ‘afectados al cumplimiento de fines propios’ y sí se desgajan de la dotación fundacional. Los estatutos impiden al patronato vender cuadros como el ‘Aníbal’ y la Ley de Fundaciones solo lo permite «con la previa autorización del Protectorado, que se concederá si existe causa debidamente acreditada». En este caso la comunicación fue posterior a la operación.


En marzo de 1991, ocho meses antes de morir, Manuela Fagalde dispuso en su testamento que, a excepción de unos bienes que repartió a varias personas, entre los que no se incluyen ni el Goya ni El Greco, todo el conjunto patrimonial de la familia debía pasar a manos de la Fundación Selgas-Fagalde, por entonces en vía de constituirse. Para ello, nombró albaceas contadores-partidores a su hermana Carmen y al abogado Luis Gozalbo. Según comunicó la entidad al Principado de Asturias, fue en julio de 1992 cuando Selgas-Fagalde recibió el ‘Aníbal’ «en virtud de herencia de doña Manuela Fagalde Herce según cuaderno particional protocolizado ante notario de Madrid don Antonio Fernández-Golfín Aparicio».


Las bases de la fundación estipulan que la Iglesia y el conjunto de La Quinta -incluye sus edificaciones, mobiliario, colecciones artísticas y bibliográficas, jardines…- «tendrán la calificación de capital de dotación, no enajenable y utilizable con las limitaciones que se impondrán en los estatutos». Los estatutos añaden que «cuando por voluntad de las señoras fundadoras o fallecimiento de estas accedan al patrimonio de la fundación» bienes como la colección artística, solamente estos tendrán naturaleza de ‘capital fundacional’, con el carácter de no enajenable».

«Los demás bienes con que en vida hubieren dotado las fundadoras a la institución, incluido el que a los efectos de posibilitar la escritura o carta fundacional donan en dicho instrumento, pasarán a integrarse automáticamente en el capítulo de ‘medios económicos’». El bien que la fundación aportó como dotación inicial fue un inmueble por valor de 50 millones de pesetas, ahora 300.000 euros. La entidad dijo al Ministerio de Cultura que «el capital fundacional se corresponde […] con un inmueble en Madrid, Puigcerdá, 8».