Carlos Manuel Rodríguez, líder emblemático contra la Asturias vaciada

Francisco Álvarez-Cascos en Foro Principado

La familia Rodríguez Peláez nos convoca en el Campo de San Roque de Tineo a reunirnos para rendir homenaje a Carlos Manuel, cabeza visible de la tercera generación de la saga de cafés El Gallego, hoy CAFENTO, dolorosa, repentina y prematuramente fallecido hace poco más de un año en su querido solar de Tineo.

A quienes tuvimos el privilegio de conocerle y la sana curiosidad de recorrer la historia del grupo empresarial que -de su mano y la de sus hermanas Pilar y Paula- inauguró en el año 2008 una de las fábricas de café más grandes de Europa en el polígono de La Curiscada, nos resulta sencillo explicar nuestra admiración. La trayectoria familiar ascendente que recorrieron Manuel y Pilar (fundadores de El Gallego desde su regreso de Argentina), Juan Carlos y Sara (impulsores de la primera fábrica y las primeras adquisiciones) y Carlos Manuel, Pilar y Paula (motores del proyecto CAFENTO que conocemos hoy) es una línea recta donde la visión, el empuje, y la innovación son tres dimensiones permanentes que saltan a la vista en el retrato de las tres generaciones que levantaron y dejaron su impronta en el camino recorrido a lo largo de casi cien años y en la vocación emprendedora que lo inspiró todo. Otras personas más cercanas podrán glosar en este día los valores personales de la familia Rodríguez Peláez, como también numerosos colegas del mundo de la empresa podrán describir con mejor conocimiento los méritos de la gestión industrial, comercial y social de su grupo empresarial.

Pero este grupo empresarial que pilotaba Carlos Manuel tiene una cuarta dimensión que siempre despertó mi admiración, influido seguramente por mi doblemente vecina condición de medio luarqués (la otra mitad es gijonesa) y de nieto de argentina (sigo manteniendo vivos los lazos familiares con mis primos lejanos de Tucumán). Vivimos en unos tiempos dominados por la palabrería vacía de las coartadas para distraer la atención y eludir responsabilidades en el drama de la decadencia social y económica de determinados territorios y comarcas que conforman la ‘España vaciada’. Son tiempos en que la trayectoria demográfica negativa de Asturias es tan evidente y prolongada como la indiferencia real de los poderes públicos que no mueven resorte alguno para corregir la dramática deriva de la despoblación. Por eso en Asturias y en España cobra un valor diferencial y un brillo muy especial: ‘el amor por nuestra tierra’ de Carlos Manuel, que deslumbra en Tineo, que la propia familia Rodríguez Peláez proclama y que explica el arraigo de CAFENTO en el ‘far west’ asturiano.

Bajo la dirección de Carlos Manuel, el grupo CAFENTO creció en España con marcas de referencia en distintas regiones hasta convertirse en el mayor productor del sector de capital español; inició un proceso de internacionalización que le permite exportar a 15 países; y alcanza casi 500 puestos de trabajo. Pero su sede y sus factorías principales no se movieron de Tineo, donde dan empleo a más de 100 personas. Algo inusual por insólito que convierte a Carlos Manuel, más allá de sus virtudes personales y de sus capacidades empresariales, en un asombroso líder social cuyas acciones se concretan en hechos que hacen realidad el modelo que destierra el despoblamiento territorial porque brinda oportunidades a la gente que no necesita ni desea abandonar su solar para arraigar y disfrutar de un alto nivel de estabilidad en el empleo y de bienestar familiar.

Pronto la cuarta generación de sus hijos Carlos y Gloria estarán ante el reto formidable de tomar el relevo de sus bisabuelos, su abuela, su padre y sus tías. Estoy seguro de que recordarán las palabras que su padre pronunció en su presencia, al recoger una distinción: ‘estamos más preparados porque no pensamos en el año siguiente, sino en la empresa que queremos dejar a nuestros hijos’. Hago votos fervientes para que no las olviden, y también para que prenda en la sociedad asturiana el ejemplo fecundo de Carlos Manuel que nos llena de admiración y de orgullo a sus paisanos asturianos, allende las fronteras de CAFENTO y de Tineo.